Uno nunca toma recaudo de los caminos que va transitando; de las cosas que estos les van dejando; y de que cada una de las decisiones que tome, por mas simple que sea, está afectando directa o indirectamente su futuro. Cada experiencia por la que pasamos nos deja algo que va a tener que ver con nuestro yo posterior. Se sabe que la vida es un constante aprendizaje, pero nunca tomamos realmente consciencia de ello.
Hoy, tras un ping-pong de tweets, me puse a pensar en todo esto. Recordé como solía ser, lo comparé con mi yo actual, y me di cuenta de que cada uno de mis cambios es consecuencia de alguna experiencia previa. "Madurar", que le dicen. Y llegue a la conclusión que no se hasta qué punto esto es algo positivo.
Vamos aprendiendo de nuestros errores, entendiendo cosas desde otra perspectiva; y como resultado terminamos mas "preparados" para el futuro. Estamos prevenidos para, la próxima vez, llegar a la situación mas protegidos, con una actitud diferente, con mas precaución... ¿No les parece horrible? Perdemos la inocencia, espontaneidad, entrega, confianza, sencillez, transparencia, vulnerabilidad; para ganar frialdad, resentimiento, especulación, defensiva, desconfianza, desapego, censura, inseguridad.
Qué lindo sería poder volver a ser como cuando éramos chicos; frescos, espontáneos, libres.
Qué feo crecer.
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